¿Por qué grupos de hombres y mujeres separados?

En realidad no habría porqué justificarse ya que vivimos en una sociedad libre pero toda época tiene sus servidumbres y si no hace muchos años la moral católica más conservadora era el filtro a través del cual se enjuiciaban los actos de los hombres ahora, décadas después, es la llamada “corrección política” con todos sus imperativos ideológicos la que sirve de filtro ante cualquier palabra o hecho que surja de un ciudadano.

En todo caso la razón por la que he pensado en generar dos círculos diferenciados por el género ha sido por algo tan fundamental como que muchos hombres cuando están solo en presencia de otros varones se comunican desde su ánima (concepto de Carl G. Jung), que representaría la parte femenina de su psiquismo, dando lugar a un encuentro fraternal, en muchas ocasiones de una elevada sensibilidad, a veces hasta espiritual.
Y cuando un grupo de mujeres se relaciona sin la presencia de hombres la comunidad se distiende, aparece el humor, la cercanía, el apoyo mutuo sincero, la generación de reflexiones intelectuales más cercanas al ánimus (en terminología junguiana) y que sin lo masculino externo se genera un compromiso más intenso con el grupo.

Pero más allá de estas explicaciones debemos permitirnos, en una sociedad diversa y que tiende al respeto de toda condición, la posibilidad de generar modos de interacción también diversos y bajo criterios diferentes. Igualitarismo no debe confundirse con uniformidad, igual que la libertad de opinión, de ideología, debe ser radicalmente respetada y no sólo aquello que comulgue con los valores predominantes de una época.

Estos serán círculos abiertos a todo tipo de pensamiento y criterio, sin más excepción que aquel que no admite la existencia o presencia de su opuesto, por más equidistante que este sea.

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Damián Ruiz