En el terreno de lo sutil

Lo obvio o lo excesivamente evidentemente, lo fanatizado o lo extremo, así como lo literal, alejan todas las posibilidades de intervención creativa, de imaginación o de descubrimiento. Aquellos que todo lo tienen claro sobre sí mismos, sobre lo que quieren y lo que les enfervoriza, sea esto una condición, un gusto, una ideología o una forma de vida, suelen perderse la posibilidad del matiz.
Pues en ello, en lo sutil, en lo que a uno se le escapa de los parámetros en los que encierra su vida se encuentra, en muchas ocasiones, el secreto del cambio, del punto de inflexión, a veces incluso de la superación del sufrimiento.
Lo sutil es una especie de “Campanilla” que nos acompaña, tal que a Peter Pan, y a la que no solo no le hacemos ningún caso, en la mayoría de ocasiones, sino que la percibimos como un incordio que cuestiona esa estructura tan sólida que hemos construido.
Pero ¿qué ocurriría si un día decidimos escucharla? ¿incluso seguirla?
Abriría las ventanas y nos llevaría a descubrir un nuevo mundo, que también es nuestro y nos pertenece, pero que nunca ha sido atravesado, por tanto es desconocido.
“Campanilla” a veces es una idea que nos persigue, o un deseo, o un complejo, pero sobre todo es una posibilidad.
Los sistemas cerrados son asfixiantes y cuando uno se empeña en mantenerlos bloqueados con cien candados empiezan a aparecer, tal que partículas flotantes, elementos sutiles que escapan a nuestra férrea determinación, a veces en forma de síntomas.
Lo sutil se revela, de repente, cuando nos sentimos a gusto en una situación en la que supuestamente no deberíamos estarlo, cuando descubrimos que algo nos apasiona secretamente, cuando nos atrae una materia fuera de nuestro ámbito de interés, o cuando sentimos o vibramos “fuera de lugar”.
Algunos tienden al rechazo de lo sutil porque les da miedo, porque saben que es la semilla de algo mayor, y hasta que no sepan que eso está ahí para ser integrado, como cada uno quiera, no deja de aparecer.
La ambigüedad, la ligereza de las sensaciones, la sensibilidad ante las manifestaciones del mundo o el sentimiento supuestamente inapropiado son formas en las que lo sutil se acerca hasta nosotros.
Un terreno lleno de vida, especialmente cuando la hemos mecanizado.

Damián Ruiz

Psicólogo (COPC) y Analista junguiano (IAAP)

Barcelona