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¿Qué se esconde tras un trastorno obsesivo?

11 febrero, 2011
Causas trastorno obsesivo.

Detrás de un trastorno obsesivo tenemos dos grandes factores causales: el sentimiento de culpa por una parte y por otra una concepción de la existencia humana tan restrictiva y limitada que mata la conexión con la vida, es decir que anula el eros.

¿Qué es el eros?
Empezaré por explicar qué es el eros. Su derivación más general es el concepto “erótico” lo cual para muchos remite directamente con la sexualidad. Pero el eros, lo erótico, es mucho más que sexo, incluso podríamos decir que hay sexo que ni siquiera es erótico, sino simplemente compulsivo, de descarga, y donde apenas aparece la más mínima comunicación sensual o emocional.

El eros es, por llamarlo de alguna manera, una presencia o una conexión “sensual y emocional” con el mundo, por lo tanto muy alejado de cualquier dogma moral o de pensamiento excesivamente rígido o estricto.

Encuentro en muchos casos que algunos pacientes gravemente obsesivos se mueven entre fuertes tendencias instintivas que incluyen un deseo sexual fuerte y quizás abiertamente experimental, o bien energías muy agresivas, pero que ellos chocan con un fuerte sentimiento de culpa o bien con unos conceptos morales gravemente instalados en su contenido de pensamiento, y que debido a ello, viven entre lo uno y lo otro, instalándose en un bucle repetitivo que les impide “vivir” en mayor o menor medida.

Un cuerpo no integrado
Hay que añadir también que muchos obsesivos viven como si no tuvieran un cuerpo integrado, sólo viven como si fueran una “cabeza” que es transportada por el resto del organismo. Es decir no hay conexión emocional ni erótica ni agresiva (transformadora). Es como si la energía se hubiera quedado de cuello para arriba, toda instalada en la mente que acaba convirtiéndose en un bucle sin fin.

No voy a poner en cuestión aquellas técnicas cognitivas que sirven para parar el pensamiento, y que han ayudado a bastantes personas a mejorar su estado obsesivo. Pero creo que en realidad de lo que se trata es de liberar, integrar y equilibrar.

Por ejemplo, hace algunas décadas cuando la homosexualidad era tabú en muchas zonas del planeta, y aún lo sigue siendo por desgracia en algunas pero cada vez menos, muchas personas de esta tendencia caían enfermos debido a la obsesión producida por el conflicto que surgía entre su orientación sexual y el sentimiento de estar haciendo algo terrible, maligno y pecaminoso. Después en muchos países occidentales cuando se aceptó socialmente, o al menos legalmente, dicha realidad, ese pensamiento obsesivo se redujo casi hasta desaparecer limitándose a algunos hijos de familias severamente moralistas, muchos de los cuales tuvieron que cambiar de lugar de residencia, incluso saliendo de sus lugares natales para ir a vivir a otras ciudades o países.

Otro ejemplo sería cuando alguien siente una fuerte, rabia o agresividad hacia alguien de su familia, por ejemplo hacia sus padres, pero no puede expresarlo porque considera, moralmente, que es algo terrible odiar a los padres, y a partir de ahí se puede quedar instalado en el conflicto obsesivo, entre el odio y la culpa.

O alguien que tuvo experiencias sexuales de muy temprano, o alguien que cometió un delito con consecuencias desagradables, o que tuvo deseos incestuosos, o de profunda ira, o simplemente alguien que tuvo que vivir atrapado en el mundo paranoico y obsesivo de una familia rígidamente moralista y mezquina.

Reconectar con la energía vital
Evidentemente no se trata de dar rienda suelta a los instintos más básicos y dejar que se expresen de la manera más brutal, entre otras cosas porque eso llevaría a un acrecentamiento mayor de la culpa, y al bucle obsesivo. Se trata de poder bajar esa energía hacia el resto del cuerpo, pudiendo abrirse a una conexión erótica, instintiva y agresiva creativamente hablando con el mundo, es decir despertar el primate que todos llevamos dentro (y con los que, recuerdo, compartimos más del noventa por cien de nuestros genes).

Una pantera encerrada en una jaula de tres por tres metros es un ejemplo sencillo para señalar una obsesión. La pantera estará todo el día paseando arriba y abajo sin parar por la jaula, y un ser humano estará todo el día paseando una y otra vez por los mismos pensamientos.

Por lo tanto para liberar a la pantera se trata simplemente de sacarla de la jaula, pero sin pretender que se comporte como un gatito, porque no lo es. Y a una persona hay que sacarla de su cárcel mental, pero cómo ¿enseñándole a parar sus pensamientos? O ¿enseñándole a vivir íntegra y plenamente pero no de manera compulsiva sino canalizada?

Por tanto el eros, lo erótico, se puede canalizar sin anularlo, lo agresivo también y el pensamiento debe llenarse de nuevos contenidos pero no para compensar la culpa, sino para sustituir la rigidez de un pensamiento cerrado y dogmático por otro más abierto y libre.

Damián Ruiz.
Psicólogo (Col.7884)
Analista junguiano (IAAP)
Barcelona.

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