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	<title>Psicoterapia archivos - Damián Ruiz</title>
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	<description>Licenciado y Postgraduado en Psicología por la Universidad de Barcelona.</description>
	<lastBuildDate>Mon, 13 Jul 2026 21:36:23 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Psicoterapia archivos - Damián Ruiz</title>
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		<title>La transformación</title>
		<link>https://damianruiz.eu/transformacion-personal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[mguad]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 21:36:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Damián Ruiz Tengo un problema y es que todo me parece muy antiguo. No es una cuestión de edad, siempre [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://damianruiz.eu/transformacion-personal/">La transformación</a> se publicó primero en <a href="https://damianruiz.eu">Damián Ruiz</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h1></h1>
<p><strong>Damián Ruiz</strong></p>
<p>Tengo un problema y es que todo me parece muy antiguo. No es una cuestión de edad, siempre he tenido ese sesgo contemplando la vida.</p>
<h2>Una sociedad que necesita evolucionar</h2>
<p>Me parece muy desfasado vivir rodeados de tubos de escape que contaminan, los divorcios a degüello, el griterío continuos de los críos, -hijos de padres que todavía no se han enterado que la especie evolucionó-, el costumbrismo rancio que se retroalimenta siempre haciendo exactamente lo mismo, el que algunos jóvenes tengan que dar explicaciones sobre su orientación sexual esperando a ver cómo reacciona el entorno, el exceso de emocionalización de ciertas nimiedades, el escaso pragmatismo en el momento de tomar decisiones importantes, el vivir pendientes del “qué dirán” (algo muy desfasado), la lealtad transgeneracional que sacrifica la verdadera personalidad o la idolatría fanática, solamente justificable si estás en la adolescencia.</p>
<p>El costumbrismo pequeño burgués, -a veces me pregunto estas clases medias profesionales, a las que supuestamente pertenezco, ¿de todo lo que se han nutrido culturalmente, libros, películas, exposiciones, etc., nada les sirve para modificar mínimamente la inercia vital?- y el de las clases populares que puede ser también tiránico con aquellos que se muestran algo más independientes.</p>
<h2>La libertad como transformación personal</h2>
<p>Dejo constancia de mi optimismo existencial, algo que me ha acompañado incluso en los peores momentos, pero no puedo dejar de pensar en cómo a estas alturas de la especie, todavía somos tan básicos en la forma de afrontar la vida. Es cierto que necesitamos comunidad humana, vínculos emocionales, rutinas que nos estructuren, pero nada de eso puede convertirse en una esclavitud. Uno tiene derecho a ir y volver, a sentir o dejar de sentir, a liberarse de patrones en los que no encaja, a cuestionarse aspectos importantes de la vida.</p>
<p>Y todo esto dicho desde una posición más bien conservadora e institucionalista. No soy muy partidario de las vidas sin sentido, ni de los adultos “adolescentes”, pero de eso a que la existencia transcurra como un tranvía hay diferencia.</p>
<h3>Aceptar el cambio y cuestionar las inercias</h3>
<p>Existe la capacidad de transformarnos y de aceptar los cambios tanto nuestros como de otros y de ser flexibles cognitivamente y de guiarnos más por nuestra propia ética que por moralinas heredadas que solo sirven, en muchas ocasiones, para que narcisistas encubiertos en posición de dominio jerárquico, estén íntimamente satisfechos.</p>
<h3>Comunicar los afectos con naturalidad</h3>
<p>También es importante tener menos miedo al comunicar nuestros afectos, -hay que recordar que no todo es sexo-, quiero decir que se puede querer mucho a alguien de tú mismo género o del contrario, expresarlo y que no tenga ninguna connotación sexual. Esto lo escribo porque está todo tan cargado de histeria que pronto no vamos a saber cómo comunicarnos y menos ante desconocidos.</p>
<h2>El derecho a reinventarse</h2>
<p>En definitiva, siempre estamos a tiempo para ser un poco más libres y de vivir con más independencia, lo cual no implica abandonar responsabilidades ni dejar de ser afectuosos con quienes más lo necesitan.</p>
<p>Somos capaces a cualquier edad de introducir cambios importantes y estos, en muchas ocasiones, empiezan con una forma diferente de ver las cosas y, sobre todo, con el respeto que debemos tener por nosotros mismos al disentir de lo mayoritario, ya sea familiar o socialmente.</p>
<p>El derecho a reinventarse pronto será una necesidad y eso requerirá un poco de soltura, de autoconocimiento y de creatividad vital.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Damián Ruiz</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Barcelona, Julio, 2026</span></p>
<p><a href="http://www.damianruiz.eu"><span style="font-weight: 400;">www.damianruiz.eu</span></a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Las duquesas o la construcción del imaginario interior</title>
		<link>https://damianruiz.eu/las-duquesas-construccion-imaginario-interior/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Damián Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 20:13:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una ocasión, en el salón de su casa de Madrid, nuestra querida amiga Leddys, &#8211; lamentablemente fallecida, una cubana [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://damianruiz.eu/las-duquesas-construccion-imaginario-interior/">Las duquesas o la construcción del imaginario interior</a> se publicó primero en <a href="https://damianruiz.eu">Damián Ruiz</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1></h1>
<p class="isSelectedEnd">En una ocasión, en el salón de su casa de Madrid, nuestra querida amiga Leddys, &#8211; lamentablemente fallecida, una cubana de origen catalán exiliada en Miami a causa de la dictadura castrista, y recalada finalmente en la capital del reino-, al comentarle que iría a un congreso de psicología en Viena a finales de Agosto, estaríamos en primavera, pronunció una de esas frases por las que a mí siempre me pareció entrañable: <strong>“Las duquesas no regresamos a Viena hasta la segunda quincena de Septiembre”.</strong></p>
<p class="isSelectedEnd">Leddys era experta en la historia de las monarquías europeas pero muy especialmente del imperio austro-húngaro, y lo era hasta tal punto que llamaba a los miembros de las antiguas familias reales por su apodo o diminutivo con el que se dirigían entre ellos.</p>
<p class="isSelectedEnd">Había construido tal familiaridad con todos esos “parientes” de los emperadores, algunos incluso lejanos, que <strong>se sentía, en su universo interior, una más de ellos.</strong></p>
<p class="isSelectedEnd">Y no lo manifestaba con petulancia, ni de manera impostada, era algo tan natural en ella, debido a las horas de lectura e investigación sobre ese mundo aristocrático, que <strong>lo concebía como una extensión de su realidad cotidiana.</strong></p>
<p class="isSelectedEnd">Por mi parte, la primera vez que ví À bout de souffle, una de “mis películas”, especialmente el momento en el que Jean Seaberg aparece vendiendo el New York Herald Tribune en los Campos Elíseos de París, supe que las horas dedicadas a leer, ver documentales, películas, músicas, sobre esa ciudad, <strong>cobraban de repente un profundo sentido.</strong></p>
<p class="isSelectedEnd">Ahí estaba yo proyectado en ese canalla Jean Paul Belmondo que dialoga de forma informal con la chica de la que se va a enamorar profundamente.</p>
<p class="isSelectedEnd">Y ahí estaba <strong>la juventud permanente que nunca nos abandona del todo</strong>, a pesar de los años, y esa sensación de liviandad, completamente alejada del dramatismo, por el que la vida transcurre si se lo permitimos y que se nos hace mucho más fácil si nos entregamos a ella.</p>
<p class="isSelectedEnd">Dedicar horas a Francisco José I de Austria o a los intelectuales que frecuentaban el Café de Flore en París durante los años del existencialismo, o a las pirámides de Egipto, o a los orígenes del rock, o a los impresionistas franceses, o… <strong>Es una forma de ir cuidando el espíritu</strong> para que cuando uno se encuentra con la circunstancia adecuada, un paseo nocturno por la capital de Austria por ejemplo, florezca el alma y uno vea mucho más que postales o vacuas fotos para instagram.</p>
<p class="isSelectedEnd"><strong>Culturizarse es una de las mejores maneras de fortalecerse internamente y el modo de poder vivenciar la existencia de un modo mucho más intenso.</strong></p>
<p class="isSelectedEnd">La cultura no requiere de títulos universitarios sino de la voluntad de conocer, de profundizar, de dedicar tiempo y sobre todo de <strong>no quedarse en tópicos, estereotipos, modas o elementos excesivamente populares.</strong></p>
<p class="isSelectedEnd">Leddys era borgiana (de Borges), vivía en su propio universo, y concebía, de algún modo, la sociedad como decorado pues muchos de sus aspectos ya no entraban en resonancia con ella.</p>
<p class="isSelectedEnd">Quizás no es necesario llegar a ello, pero <strong>alejarse de tanta trivialidad, tanto lugar común, tanta insensata polarización, tanto victimismo e histeria</strong>, para ir fundamentando el propio imaginario interior es una buena manera de mantener <strong>una sólida posición vital y mental.</strong></p>
<p class="isSelectedEnd">Las duquesas ya no regresan, lamentablemente, a Viena cuando acaba el verano pero uno, y a pesar del pragmatismo, <strong>a veces puede seguir yendo a otras ciudades o épocas con sólo cerrar los ojos.</strong></p>
<p>Y es que no importa la edad que se tenga si te puedes seguir enamorando, una y otra vez, de esa chica rubia americana que exclama: !New York Herald Tribune! en una época donde empezaba la libertad y aún no vivíamos bajo el sofoco de los frágiles de espíritu.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Damián Ruiz</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Barcelona, Junio, 2026</span></p>
<p><a href="http://www.damianruiz.eu"><span style="font-weight: 400;">www.damianruiz.eu</span></a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>“Hombre”, un libro de aforismos sobre la masculinidad</title>
		<link>https://damianruiz.eu/libro-masculinidad-consciente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Damián Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2026 07:28:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Damián Ruiz &#160; Escribí Hombre desde la necesidad de detenerme a observar qué ocurre hoy con la masculinidad. No desde [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: center;"></h2>
<h2><span style="font-weight: 400;">Damián Ruiz</span></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400;">Escribí <strong>Hombre desde la necesidad de detenerme a observar qué ocurre hoy con la masculinidad.</strong></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">No desde la teoría ni desde la ideología, sino desde la experiencia íntima de ser hombre en una época confundida y acelerada.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Este libro reúne aforismos, imágenes y pensamientos breves que buscan señalar algo esencial: muchos hombres han perdido el vínculo consigo mismos.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">En Hombre no intento definir una masculinidad perfecta.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Intento acercarme a una masculinidad más consciente, más honesta y menos automática.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Cada frase nace de preguntas que me acompañaron durante años: qué significa ser hombre, cómo habitamos el deseo, el miedo, la violencia, el silencio o la ternura.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Creo que la masculinidad no puede reducirse a un personaje rígido ni a una caricatura emocional.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">La masculinidad también contiene sensibilidad, profundidad y contradicción.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">El formato de aforismo me permitió escribir desde la intuición y la síntesis.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Hay pensamientos que no necesitan páginas enteras; necesitan una frase precisa que permanezca dentro del lector.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Por eso Hombre está construido como un recorrido interior, donde cada reflexión funciona como un espejo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">A lo largo del libro aparecen temas como la identidad masculina, la soledad, el poder, la sombra, la vulnerabilidad y el sentido de pertenencia.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">La masculinidad atraviesa todos esos territorios.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Y cuando no se piensa, termina expresándose de manera inconsciente.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Quise escribir un libro sobrio, directo y contemplativo.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Un libro que pudiera acompañar a hombres que atraviesan cambios vitales o búsquedas personales.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">También a quienes sienten que existe una distancia entre la vida que muestran y la vida que realmente habitan.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Hombre habla de una masculinidad que no necesita imponerse para existir.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">De una masculinidad capaz de mirar hacia dentro sin sentirse débil.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">De una masculinidad que puede asumir responsabilidad emocional sin perder firmeza.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Más que ofrecer respuestas cerradas, este libro pretende abrir un espacio de reflexión.</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><span style="font-weight: 400;">Porque tal vez el verdadero problema no sea la masculinidad en sí misma, sino la desconexión profunda que muchos hombres mantienen con su propia verdad interior.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Compra del libro:</span><span style="font-weight: 400;"><br />
</span><a href="https://www.amazon.es/Hombre-Dami%C3%A1n-Ruiz-ebook/dp/B0CKXVD3D9"><span style="font-weight: 400;">https://www.amazon.es/Hombre-Dami%C3%A1n-Ruiz-ebook/dp/B0CKXVD3D9</span></a></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Damián Ruiz</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;">Barcelona, Mayo, 2026</span></p>
<p><a href="http://www.damianruiz.eu"><span style="font-weight: 400;">www.damianruiz.eu</span></a></p>
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		<item>
		<title>Una visión de la vida</title>
		<link>https://damianruiz.eu/una-vision-de-la-vida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Damián Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2020 21:50:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante este confinamiento estamos recibiendo todo tipo de mensajes, vídeos, de curanderos, de visionarios, de recetas, de perros y gatos [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Durante este confinamiento estamos recibiendo todo tipo de mensajes, vídeos, de curanderos, de visionarios, de recetas, de perros y gatos y un sinfín de monsergas, pero entre todas ellas las que más despiertan la curiosidad son aquellas que nos llaman a un cambio de conciencia, que siempre pasa por una vuelta a algo que, travestido de naturalismo costumbrista (Tolstoiano, de Tolstoi), se acaba pareciendo más a una visión social-comunista de la existencia .</p>
<p>¿De verdad que el cambio de conciencia en el mundo que tenemos, globalizado, tecnológico, libre, cada vez más respetuoso con los derechos humanos, donde una chica nigeriana nacida en una aldea pobre puede acabar trabajando en Silicon Valley, pasa por desprendernos de todo y volver a la esencia? ¿La esencia de qué, del hambre? Cada vez que alguien proclama “la sencillez” como valor supremo no sé porqué acabo imaginándome criterios de imposición moral y restricción alimentaria. – Claro que Tolstoi podía pretenderlo pero sin renunciar a la elegancia del espíritu ni de las formas-.</p>
<p>Cierto es que tendremos que estrechar vínculos y lazos de solidaridad, y crear espacios de encuentro donde el afecto, y no el apego, fluya, donde el amor dramático dé paso al amor sincero, y posibilitar a una pareja, cuando deje de serlo un lugar en el que no queden condenados a la soledad, ni a los eternos duelos. Un mundo donde todo el que participe, con cualquier edad, tenga su espacio y respete el de los demás. Colaboración, grupo afín, afectos, respeto e individuo.</p>
<p>¿Hay que dejar de soñar? ¿Debemos renunciar a nuestros propios criterios de vida? ¿Asumir un igualitarismo ramplón? ¿Desdeñar construir un proyecto “existencial” tengamos la edad que tengamos?</p>
<p>Porque se puede empezar y re-empezar en cualquier momento, uno se puede levantar del suelo, o de más abajo si cayó, y dibujar una nueva perspectiva de sí mismo basada en la reconstrucción de la autoestima perdida, en la activación de la asertividad y la disolución de la o las dependencias.</p>
<p>¿Todo esto te parece demasiado simple? ¿Crees que es más difícil?</p>
<p>Los conflictos neuróticos amenazan las posibilidad de las personas porque se centran en ese diálogo interior en lugar de poner la energía en salir de ello y focalizarse en objetivos concretos que a uno le permitan darle una nueva dimensión a su vida.</p>
<p>Las comunidades futuras pasarán por simpatías y no tanto por jerarquías, aunque estas últimas siempre existirán en tanto que se basen en el liderazgo natural y no en el autoritarismo. Y desaparecerán, poco a poco, los demagogos porque una visión pragmática de la realidad se impondrá y se pedirá eficacia y pocas letanías.</p>
<p>Times Square, Le Marais, Piccadilly Circus o Shibuya se mantendrán como focos de atención, Hollywood seguirá siendo aspiracional. Los grandes restaurantes y hoteles del mundo se mantendrán como lugares de encuentro y objetos de deseo, y resplandecerá de nuevo el gran espectáculo deportivo, teatral y musical y nuestra vida seguirá utilizando esas impresionantes imágenes que tanto resuenan en nuestros sentidos. Volveremos a viajar y lucharemos, a veces hasta el dolor, para acercarnos a nuestros objetivos. Trabajando, trabajando y trabajando para que la vida no pierda un ápice de interés. – Y sí, también meditaremos, haremos deporte, rezaremos, cocinaremos, amaremos…-.</p>
<p>Cada uno desde sus posibilidades tratará de acceder a esa isla, a ese mar, a ese evento, y percibirá la existencia desde el lugar desde el que uno no debe nunca bajar, allá donde se construyen los sueños, que no es otro que una psique, con conciencia, liberada de innecesarias ataduras.</p>
<p style="text-align: right;">Damián Ruiz.</p>
<p style="text-align: right;">Barcelona, 9 de Abril, 2020.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La terapia psicológica del futuro (o del presente)</title>
		<link>https://damianruiz.eu/la-terapia-psicologica-del-futuro-o-del-presente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Damián Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 10 Apr 2020 21:38:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una de los aspectos más sorprendentes que ha ocurrido en la historia de la psicología es que después de grandes [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Una de los aspectos más sorprendentes que ha ocurrido en la historia de la psicología es que después de grandes avances teóricos y científicos la metodología predominante en el uso de la praxis terapéutica es la que, podríamos decir, se basa en el “adiestramiento” de pacientes.</p>
<p>¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Cómo es posible que después de aportaciones teóricas de un altísimo nivel de conocimiento sobre la psique humana provenientes del humanismo, de la terapia sistémica, del psicoanálisis, o de las líneas más biologicistas, al final lo que haya prevalecido sea el método más reduccionista, con el que además corremos el riesgo de que su oficialidad se acabe imponiendo?</p>
<p>Hay varias respuestas que creo deberíamos considerar. La primera es que es una psicología desarrollada en laboratorios universitarios, donde una gran mayoría de investigadores jamás han ejercido la psicoterapia y están tratando de llegar a una simplificación del factor humano que pueda ser demostrada, bajo criterios estadísticos de grupos experimentales (replicables en el mismo sentido o en el contrario), como la más efectiva.</p>
<p>Además en complicidad con la psiquiatría más organicista, que sigue considerando la psicología como meros ayudantes de la farmacología, y con las nuevas tendencias sociales a nivel ideológico que consideran a los seres humanos como “tabulas rasas” modificables o auto-configurables a voluntad (léase relativismo, nihilismo de Foucault, ideología de género, etc.), todo aquello que se aparte del estándar terapéutico corre el riesgo de ser etiquetado de “no científico” con lo que eso supone de estigmatización en una sociedad que corre el riesgo de no creer más que en aquello que caprichosamente cada uno desee sobre sí mismo, dicho de otro modo, el narcisismo social favorece el constructivismo teórico de una manera considerable.</p>
<p>Por otra parte el ya mencionado criterio estadístico, obtenido en laboratorios experimentales y mediante pruebas psicométricas, puede empezar a ser anacrónico, -espero que suceda pronto-, para dar paso a la constatación de la eficacia terapéutica mediante biomarcadores, es decir pruebas biológicas sobre cambios reales en el organismo. Y el mayor avance se producirá cuando la medición pueda ser personalizada, como ya está ocurriendo en algunas áreas de la medicina, y sea el paciente concreto el objeto de medición, más allá de las pruebas realizadas en grupos de población.</p>
<p>No me resigno, ni nos deberíamos resignar una buena parte de los psicólogos, a pasar por el filtro del reduccionismo terapéutico. Creo que hay suficiente cuerpo teórico y científico como para realizar intervenciones clínicas eclécticas e integradoras, sabiendo en cada momento detectar cuales son los elementos más adecuados para una determinada problemática y un determinado paciente.</p>
<p>La psicología del futuro, ya la del presente para muchos, es profunda en cuanto al análisis de los factores de personalidad así como a los desencadenantes del problema, es respetuosa con los indicadores de mejora confirmados por el paciente, y no por las estadísticas, y es mucho más compleja que la que se nos quiere imponer desde el oficialismo institucional en determinados países.</p>
<p>Estoy convencido que en un futuro no muy lejano la psicología estará muy cerca de la biología, de la física y algo más lejano, de las matemáticas. Pero no podemos tirar todo un conocimiento teórico por la borda en aras de adaptarse a una simplificación excesiva de los criterios de intervención terapéutica.</p>
<p style="text-align: right;">Damián Ruiz.</p>
<p style="text-align: right;">Barcelona, 9 de Abril, 2020.</p>
<p>La entrada <a href="https://damianruiz.eu/la-terapia-psicologica-del-futuro-o-del-presente/">La terapia psicológica del futuro (o del presente)</a> se publicó primero en <a href="https://damianruiz.eu">Damián Ruiz</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>¿Por qué hacer un análisis junguiano?</title>
		<link>https://damianruiz.eu/por-que-hacer-un-analisis-junguiano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Damián Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2020 21:43:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El día que inicié, a los 33 años, mi propio análisis personal con José López Aguilar, analista que falleció hace [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://damianruiz.eu/por-que-hacer-un-analisis-junguiano/">¿Por qué hacer un análisis junguiano?</a> se publicó primero en <a href="https://damianruiz.eu">Damián Ruiz</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El día que inicié, a los 33 años, mi propio análisis personal con José López Aguilar, analista que falleció hace algunos meses y del que guardo un muy buen recuerdo, me preguntó si ya sabía que iba a ser una especie de sacerdocio. Me quedé algo sorprendido por la idea y, con los años, pude constatar que lo fue. Un compendio de introspección, maduración y estudio (esto último porque era condición para devenir analista).<br />
Pero ¿por qué decidí hacerme “junguiano”? ¿Qué proponía Carl G. Jung, el médico y psicólogo suizo (1875-1961) que no propusieran otras líneas del psicoanálisis, la freudiana, kleiniana, lacaniana, etc.?<br />
La respuesta para mí era y es muy concisa: una visión trascendente de la existencia.</p>
<p>Debo decir que previamente a ello renuncie a continuar como profesor asociado del Departamento de Personalidad de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, cuando su director me propuso permanecer a cambio de hacer mi tesis doctoral en, literalmente, “cognitivismo duro”.</p>
<p>-Ya explicaré más adelante porque no soy “cognitivista”, línea a la que respeto como no podía ser de otro modo, entre otras cosas porque ostentan el poder en todas las instituciones académicas y hospitalarias de España y otros países europeos. Y ya sabemos que la eficacia terapéutica se mide de una manera diferente si es la corriente “oficial” o no lo es.<br />
Añado algo más sobre esto, el cognitivismo (- conductismo) no es solo una teoría más con muchas ramificaciones, como el psicoanálisis, sino que es una visión del ser humano en toda su dimensión, mucho más cercana al constructivismo, al igualitarismo y, en el fondo, al marxismo, como ya he dicho en otros artículos. Teorías que no defiendo en ningún caso.</p>
<p>La visión junguiana de la existencia no sólo plantea una idea trascendental sobre la dimensión humana sino que convierte a cada individuo en único. Y ese ser único tiene una particularidad, y es que nadie le puede añadir ni sustraer nada, o dicho de otro modo, se le puede favorecer o perjudicar, a través del medio, pero por mucho que se le instruya en la uniformidad, -incluso bajos regímenes dictatoriales alejados de las democracias parlamentarias occidentales-, se le podrá forzar a llevar una máscara, a ser, en términos junguianos, un modelo de “persona” adaptativo al medio pero nunca se podrá quebrar su esencia, por mucho que la tenga que “enmascarar”.</p>
<p>Pues bien el análisis junguiano consiste en eso, en encontrar “lo que uno es”, tratando de eliminar los lastres que le afligen, integrando todo conflicto, revelando las potencialidades y los temores, los talentos y las culpas, y llevándolo a una dimensión espiritual, religiosa o no, que le permita encontrar el camino adecuado en su propia vida.</p>
<p>Tengo una visión elitista, que no clasista, de la existencia. Y con ello quiero decir que hay, en todos los sectores sociales y en cualquiera de los rincones del planeta, individuos con gran potencial, a veces, desgraciadamente, en condiciones de miseria. Y son ellos los que tienen la materia sobre la que trabajar, sobre la que indagar para ayudar a elevarla. Y los que viven en nuestras sociedades avanzadas en ocasiones se encuentran perdidos porque intuyen, conocen de sus talentos, de su libertad intrínseca, de su mirada sobre las posibilidades que ofrece la vida, pero también sufren el vacío interior, la apatía, la desidia, el aburrimiento o la pérdida de esperanza. Atrapadas por la neurosis o la tristeza hay muchas almas que vagan en un cierto desconsuelo.<br />
Jung ofreció algunas de las claves más adecuadas para ir liberando al ser que subyace en cada uno de nosotros.<br />
En eso consiste, fundamentalmente, este proceso analítico.</p>
<p style="text-align: right;">Damián Ruiz.</p>
<p style="text-align: right;">Barcelona, 5 de Abril, 2020.</p>
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		<title>De lo que no se puede hablar</title>
		<link>https://damianruiz.eu/de-lo-que-no-se-puede-hablar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Damián Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Apr 2020 21:12:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>(sobre la raíz de algunos trastornos psicológicos, neurosis obsesiva o depresión mayor, por ejemplo) Desde que desarrollé la metodología para [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>(sobre la raíz de algunos trastornos psicológicos, neurosis obsesiva o depresión mayor, por ejemplo)</p>
<p>Desde que desarrollé la metodología para el tratamiento de los trastornos obsesivos que aplicamos en IPITIA, Instituto Psicológico Internacional de Barcelona ( www.ipitia.com ), centro del que soy director, hemos ido mejorando, entre todos los miembros del equipo clínico, este método (integrador) y son muchas las variables que he podido ir analizando como elementos intervinientes en esta problemática.</p>
<p>El hecho de que partamos de un análisis de la personalidad y las circunstancias vividas por el paciente y que, posteriormente, propongamos activar su naturaleza a través del despertar del instinto, al tiempo que seguimos trabajando sobre otros elementos más profundos, no impide que algunas informaciones no aparezcan hasta pasado un tiempo del inicio de la terapia, o no aparezcan.</p>
<p>Lo que ocurre es que muchas personas omiten aspectos importantes que no desean poner en cuestión y el terapeuta debe ir deduciendo hasta encontrarlos. o bien en un momento determinado del tratamiento el paciente te explica algo que es de suma importancia para todo lo que le ocurre.</p>
<p>¿Qué tipo de información es esa? Normalmente está vinculada a la culpa o bien a algo que para la persona es muy difícil de explicar, no porque sea un hecho concreto sino porque suele ser un pensamiento unido a una emoción: el deseo, la ira, la envidia, el enamoramiento, la venganza,…etc.</p>
<p>Y eso se quiere preservar. ¿Por qué? Porque el paciente quiere saber cómo manejas esa información, y por encima de todo: no quiere sentirse juzgado o condenado a un padecimiento que podrías decirle, para temor suyo, que puede ser crónico.</p>
<p>-El trastorno obsesivo que más he tratado como psicólogo es el de contenido homosexual. Es decir, normalmente varones heterosexuales, también mujeres, que creen que podrían ser homosexuales.</p>
<p>No me voy a extender con este tema porque en la web de nuestro centro, citada más arriba en este artículo, hay mucha información sobre ello.</p>
<p>Pero en ningún caso de los que yo he tratado, incluso cuando pudiera haber algún tipo real de fantasía homosexual concreta, se trataba de personas con esta orientación (homo).</p>
<p>Además la sintomatología de aquellos que son verdaderamente gays, aunque no lo acaben de saber, es completamente diferente, porque el deseo no se mezcla con el temor ni con la obsesión, incluso si tienen rechazo a aceptar su propia homosexualidad. Es decir el deseo no va mezclado con el miedo al deseo ni con la duda sino con la sensación de placer, y es este el que genera inquietud (pero no debemos confundir placer con ansiedad focalizada en determinadas partes del cuerpo).</p>
<p>Y respecto a los sueños homoeróticos hay que distinguir aquellos que se vivencian, durante el propio sueño, como agradables, de aquellos que generan miedo, rechazo o ansiedad. Los primeros pueden ser indicadores de algún tipo de componente homosexual, los segundos no-. Por último, muchas personas heterosexuales tienen alguna tendencia hacia personas del mismo sexo, pero eso no implica nada más que un elemento diferente de su propia condición heterosexual-.</p>
<p>Pero hay áreas prohibidas. Freud, el padre del psicoanálisis, descubrió esos deseos ocultos e inconfesables en sus primeras investigaciones clínicas, aquellos que le llevaron a desarrollar toda su teoría.</p>
<p>Pues bien, eso sigue existiendo, lo inconfesable, a veces presentado de forma histérica, a través de la somatización, o a través de la depresión incapacitante, de la neurosis obsesiva, de un estado de alta ansiedad permanente. Porque, ¿qué ocurriría si aquel aspecto de una historia personal que más rechazo produce es, al mismo tiempo, el que más se desea o anhela? O sí, como ocurre en el mecanismo de defensa llamado “formación reactiva” lo que más se dice amar es de lo que más uno quisiera alejarse, o viceversa.</p>
<p>La hija amantísima que cuida amorosamente a un padre al que detesta y del que sufrió malos tratos psíquicos, la madre abnegada que trabaja para su familia cuando su deseo más profundo es ser libre e iniciar una nueva vida, el padre tradicional y conservador secretamente enamorado de un amigo, el varón con muchas relaciones sexuales con mujeres que, en el fondo, buscaría tener una historia de amor con un hombre, la vivencia de periodos oscuros y pasados de la propia vida como los más gratificantes, el aburrimiento en la normalidad convencional, la profunda envidia hacia un hermano que te quiere, el odio hacia un amigo con éxito y con el que te llevas especialmente bien… Todo ello son ejemplos de aspectos inconfesables del ser que, a día de hoy, siguen presentes en cualquier relación terapéutica, y es necesario tenerlo en cuenta porque de permanecer sin ser subsanados, seguirán ejerciendo influencia en el paciente a pesar de que se tenga la impresión de que este responde positivamente a la terapia.</p>
<p>Hay anclajes, apegos, deseos y odios que son el elemento clave del porqué una persona no supera una determinada problemática. En la alianza terapéutica entre paciente y terapeuta está el quid de la cuestión, en la confianza de uno y en la habilidad del otro para poder llegar a esos puntos sin que se genere resistencia y puedan convertirse en el momento de inflexión de la recuperación psíquica de la persona.</p>
<p style="text-align: right;">Damián Ruiz.</p>
<p style="text-align: right;">Barcelona, 3 de Abril, 2020.</p>
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		<title>Otra visión de la salud psíquica</title>
		<link>https://damianruiz.eu/otra-vision-de-la-salud-psiquica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Damián Ruiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Jul 2018 21:29:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Psicoterapia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace tiempo tenía un blog personal al que llamé “Otra visión”, escribí algunos artículos sobre diferentes temas, sociales y políticos [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://damianruiz.eu/otra-vision-de-la-salud-psiquica/">Otra visión de la salud psíquica</a> se publicó primero en <a href="https://damianruiz.eu">Damián Ruiz</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace tiempo tenía un blog personal al que llamé “Otra visión”, escribí algunos artículos sobre diferentes temas, sociales y políticos especialmente, pero como tengo tendencia a decir lo que pienso y no suele estar muy en línea con el pensamiento contemporáneo en voga decidí dejarlo, especialmente porque supuestamente un psicólogo (y analista junguiano) en la actualidad tiene que opinar como un manual de corrección política y especialmente en positivo, como todos esos libros que fomentan el egotismo, el estar todo el día mirándose el ombligo y que, de seguirlos, lo único a lo que se accede es a la soledad y a cierto nivel de fracaso.</p>
<p>Aunque de lo que más alejado estoy es de la consideración organicista de la mente y, aún más, de la posibilidad de que una persona pueda llegar a ser cualquier cosa que pretenda (sino está en armonía con su arquetipo esencial), pero aún más de la disección cuerpo-mente en el tratamiento de los trastornos físicos o psíquicos,…y todavía más de los que creen en la cronicidad de dichos trastornos.</p>
<p>Por supuesto que allí donde llegue la ciencia no es necesario “pensar” nada nuevo, si algo funciona para qué generar una nueva perspectiva, no es necesario utilizar la lógica para inferir un nueva posibilidad de tratamiento, pero por qué conformarse con los límites de aquello que no es eficaz.</p>
<p>Lo cual no significa que sirva todo.</p>
<p>Pensar, a lo largo de la historia, ha sido una forma de llegar a deducciones adecuadas para dar con la solución a determinados problemas. Es verdad que hoy se generan razonamientos que, de repente, se saltan la mínima lógica y que, tienes que entrar en el mundo de lo etéreo o desconocido, casi de la fe, para poder aceptarlos, de ahí que se insista tanto en el peso de “lo científico”.</p>
<p>Pero entre la ciencia experimental y lo atrabiliario, lo irracional o lo esotérico, está “la razón”. Y es esta “razón” la que defiendo porque es a través de ella y de una construcción reconocible derivada del pensamiento como se puede llegar a la innovación, sino todo estaría condenado a ser generado dentro del ámbito del laboratorio, sea cual sea su dimensión, y eso limitaría las posibilidades de desarrollo terapéutico.</p>
<p>La razón me llevó a pensar en el trastorno obsesivo de un modo diferente, y de ahí obtuve un nuevo enfoque que está obteniendo resultado eficaces en muchos casos, -algunos crónicos y con años de tratamiento previo sin que apenas hubiera mejoras-, y evidentemente sigue en vías de perfeccionamiento hasta que consigamos pulir y encontrar las variables que más inciden en la mejora o curación de una persona.</p>
<p>Pero no solamente eso, ¿qué ocurre cuando alguien te plantea un problema, un trastorno a veces grave y te dice que lleva años en terapia y no ha cambiado nada? Muchos psicólogos, psiquiatras y médicos en general nos encontramos con esta realidad, en mi caso con bastante frecuencia. Y ¿qué hago? ¿Aplico el sentido común, el filtro de la corriente psicológica en la que me he formado,…?</p>
<p>No, primero escucho, escucho muy atentamente, sin ningún tipo de juicio previo, sin etiqueta. A veces hay un exceso de ansia por diagnosticar, por colgar un nombre, por vincular el problema a algo ya establecido, y en principio, ante la falta de experiencia (jóvenes terapeutas) esto es lo más correcto, pero a veces te das cuenta de algo que se ha pasado por alto, y es que el propio paciente en su discurso, y en ocasiones de modo inconsciente, te puede dar las claves de la posible solución.</p>
<p>Después uno tiene que enfrentarse a algo, aparentemente desconocido, y es la asepsia de los tiempos actuales lo que pone la primera barrera mental. -¿Aséptico? Un cirujano sí, un psicólogo ¿puede ser aséptico? Es imposible, hay una comunicación no verbal, primeras impresiones, transferencia y contratransferencia, afinidad, cercanía, distancia,…uno se profesionaliza pero lo humano, lo esencialmente humano está presente-. Y el sufrimiento, el paciente sufre y llega a ti para que le liberes de ello, no para comprenderlo, no para manejarlo, no para convertirse en enciclopedia de sí mismo (si eso no conlleva finalmente dicha liberación), no para instruirle ni adiestrarle, quiere que le saques del sufrimiento psíquico y en su caso de los síntomas que lo acompañan.</p>
<p>Y entonces te encuentras con una persona que está ante ti, otro ser humano, no solo con un cerebro sino en toda su dimensión, psíquica y física, emocional y espiritual, con toda la bioquímica de su organismo activa, y piensas en todos los enfoques, en todas las formas y fórmulas con las que se ha procurado, a lo largo de la historia, “sacar” a una persona del padecimiento, desde Elea, incubación y contacto con “los muertos y los sueños”, pasando por el chamanismo siberiano, los procedimientos de ciertas tribus ancestrales de África, los métodos de disciplina estricta casi militar, la hipnosis, las experiencias de trance, las diferentes ramas del psicoanálisis, la farmacología, la bioenergética, el conductismo o el cognitivismo…</p>
<p>Ante todo ello, toda esa información disponible, toda esa cultura terapéutica, esas diferentes visiones del hombre, me niego a aceptar solo lo contemporáneo como válido, ¿por qué habría de hacerlo si el sufrimiento psíquico permanece e incluso aumenta a pesar de los avances farmacológicos (necesarios por supuesto) y de las supuestas innovaciones académicas y experimentales de la psicología? ¿Por qué solo lo nuevo puede ser válido?</p>
<p>La humanidad, en todas sus épocas y culturas, ha generado mecanismo para aliviar o curar el dolor psíquico, no estamos mucho mejor que antes, más allá de que vivamos muchos más años, por eso es necesaria no ya otra visión sino la amplificación de la misma, de la propia conciencia y de la razón para alcanzar a dar en cada momento y situación, con cada paciente, con lo más adecuado para ayudarle, liberarle si es posible.</p>
<p>Por eso es imprescindible, además de los conocimientos propios en la materia, una dimensión humanista que permita ver más allá de lo que, aparentemente, se nos representa bajo los filtros y códigos del presente.</p>
<p style="text-align: right;">Damián Ruiz</p>
<p style="text-align: right;">Psicólogo (COPC) y Analista junguiano (IAAP)</p>
<p style="text-align: right;">Barcelona</p>
<p style="text-align: right;">Junio, 2018</p>
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