Jung: Cuestiones psicológicas

En este artículo explicaré brevemente porqué decidí formarme como analista junguiano, actualmente soy miembro de la IAAP y del Institut Jung de Barcelona.

En primer lugar, porque es el único psicoanalista que tiene una visión trascendente de la existencia humana. Es decir no tiene una posición materialista ni reduccionista. La vida tiene sentido y hay que encontrarlo. Y ese sentido está vinculado con la naturaleza esencial de cada uno, el arquetipo o arquetipos. Y la muerte física no representa la desaparición completa de la persona.

En segundo porque su concepción de las variables que influyen en el individuo es más filogenética que ontogenética.
Los linajes de los ancestros, así como el inconsciente colectivo de su cultura, influyen más en la identidad que las circunstancias ambientales que existen a partir del momento del embarazo (Winnicot – Klein) o del nacimiento (Freud).
La gran diferencia es que el individuo para Jung “es” mientras que para los otros psicoanalistas “se hace”.
Esto conectaría con una visión mucho más genetista que ambientalista, algo que comparto de forma radical.
El ambiente moldea aquello que es, pero no puede hacer que sea algo diferente.
Dicho en palabras coloquiales, un gato es un gato, y sólo puede ser un gato, otra cosa es que el ambiente sea favorable o perjudicial  al desarrollo de ese gato.

En tercer lugar porque hace una lectura simbólica del mundo, y desde ese punto de vista se aleja del cientificismo reduccionista. El mundo es una representación que requiere, en muchos casos, una lectura compleja y no literal de lo que acontece.

En cuarto porque el destino está vinculado a la naturaleza esencial, arquetípica del individuo, cuanto más cerca estén ego y arquetipo más probables es que el destino se cumpla.
Aquí hemos de entender destino no como algo ya escrito con sus fechas y circunstancias concretas sino como una tendencia que guía a la persona en la realización de determinados actos, y eso sólo ocurre si el Ego no está al mando de su vida y se ha despertado, liberado, esa identidad profunda.

En quinto y respecto a la identidad externa de la persona. Esta debe estar sujeta a la configuración intrapsíquica, es decir conectada mínimamente con el “sí mismo” (self), una instancia inconsciente que representa la totalidad psíquica de la persona. En caso contrario es una identidad construida desde el Ego, es decir una representación imaginaria de quién quiero ser más que de “quién soy”. Esto implica una gran vulnerabilidad y fragilidad personal que depende fundamentalmente de “la mirada del otro”, de los otros.

El pensamiento de Carl G. Jung, profundamente humanista, defiende una espiritualidad occidental, -se fue aproximando al catolicismo en sus últimos años de vida-,  y la conexión con los ancestros a través del concepto de inconsciente colectivo.
Su teoría es un revulsivo ante todo ese artificio que viene, que ya tenemos aquí en forma de imposición ideológica, y que representará un verdadero sufrimiento psíquico para todas aquellas personas que queden desamparadas por la ausencia de ese mínimo de estructura social, familiar e individual que toda persona necesita.

 

 

 

Damián Ruiz
Barcelona, 20 de Abril, 2023
www.damianruiz.eu

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