La transformación Articulo Damián Ruiz Barcelona

La transformación

Damián Ruiz

Tengo un problema y es que todo me parece muy antiguo. No es una cuestión de edad, siempre he tenido ese sesgo contemplando la vida.

Una sociedad que necesita evolucionar

Me parece muy desfasado vivir rodeados de tubos de escape que contaminan, los divorcios a degüello, el griterío continuos de los críos, -hijos de padres que todavía no se han enterado que la especie evolucionó-, el costumbrismo rancio que se retroalimenta siempre haciendo exactamente lo mismo, el que algunos jóvenes tengan que dar explicaciones sobre su orientación sexual esperando a ver cómo reacciona el entorno, el exceso de emocionalización de ciertas nimiedades, el escaso pragmatismo en el momento de tomar decisiones importantes, el vivir pendientes del “qué dirán” (algo muy desfasado), la lealtad transgeneracional que sacrifica la verdadera personalidad o la idolatría fanática, solamente justificable si estás en la adolescencia.

El costumbrismo pequeño burgués, -a veces me pregunto estas clases medias profesionales, a las que supuestamente pertenezco, ¿de todo lo que se han nutrido culturalmente, libros, películas, exposiciones, etc., nada les sirve para modificar mínimamente la inercia vital?- y el de las clases populares que puede ser también tiránico con aquellos que se muestran algo más independientes.

La libertad como transformación personal

Dejo constancia de mi optimismo existencial, algo que me ha acompañado incluso en los peores momentos, pero no puedo dejar de pensar en cómo a estas alturas de la especie, todavía somos tan básicos en la forma de afrontar la vida. Es cierto que necesitamos comunidad humana, vínculos emocionales, rutinas que nos estructuren, pero nada de eso puede convertirse en una esclavitud. Uno tiene derecho a ir y volver, a sentir o dejar de sentir, a liberarse de patrones en los que no encaja, a cuestionarse aspectos importantes de la vida.

Y todo esto dicho desde una posición más bien conservadora e institucionalista. No soy muy partidario de las vidas sin sentido, ni de los adultos “adolescentes”, pero de eso a que la existencia transcurra como un tranvía hay diferencia.

Aceptar el cambio y cuestionar las inercias

Existe la capacidad de transformarnos y de aceptar los cambios tanto nuestros como de otros y de ser flexibles cognitivamente y de guiarnos más por nuestra propia ética que por moralinas heredadas que solo sirven, en muchas ocasiones, para que narcisistas encubiertos en posición de dominio jerárquico, estén íntimamente satisfechos.

Comunicar los afectos con naturalidad

También es importante tener menos miedo al comunicar nuestros afectos, -hay que recordar que no todo es sexo-, quiero decir que se puede querer mucho a alguien de tú mismo género o del contrario, expresarlo y que no tenga ninguna connotación sexual. Esto lo escribo porque está todo tan cargado de histeria que pronto no vamos a saber cómo comunicarnos y menos ante desconocidos.

El derecho a reinventarse

En definitiva, siempre estamos a tiempo para ser un poco más libres y de vivir con más independencia, lo cual no implica abandonar responsabilidades ni dejar de ser afectuosos con quienes más lo necesitan.

Somos capaces a cualquier edad de introducir cambios importantes y estos, en muchas ocasiones, empiezan con una forma diferente de ver las cosas y, sobre todo, con el respeto que debemos tener por nosotros mismos al disentir de lo mayoritario, ya sea familiar o socialmente.

El derecho a reinventarse pronto será una necesidad y eso requerirá un poco de soltura, de autoconocimiento y de creatividad vital.

 

Damián Ruiz

Barcelona, Julio, 2026

www.damianruiz.eu

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