Ampliación del campo de conciencia en el Tratamiento del TOC

Damián Ruiz

Uno de los problemas principales de las personas que padecen un trastorno obsesivo es que el motivo u objeto de la obsesión (limpieza, orientación sexual, agresividad, etc.) puede ir variando, aún habiendo hecho terapia, si los aspectos psicológicos de inhibición, culpa y/o miedo no se desbloquean, no se transforman en espontaneidad, autoestima y seguridad, en un grado suficientemente aceptable para poder vivir sin obsesiones.

Para que eso ocurra es necesario, en primer lugar, detectar las experiencias vitales negativas, en caso que se dieran, acontecidas especialmente durante la infancia y/o la adolescencia y ver cómo reaccionó ante ellas, cuál fue el entorno, los factores de personalidad y caracterológicos.

A partir de ahí hay que trabajar para reconectar con el deseo vital y, a través de este, ir transformando esas emociones negativas en positivas.

 

Un factor fundamental para cualquier persona que quiera sentirse mejor en su vida e imprescindible para aquellos que padecen un TOC es la ampliación del campo de conciencia.

¿Qué significa esto?

La mayoría de las personas se mueven alrededor de unos parámetros cognitivos (de pensamiento) muy estrechos, con creencias limitantes, incluso algunas rozan la superstición.

Personas, también de formación científica, que concatenan hechos de manera considerablemente ilógica, del tipo “esto me pasa por no haber sido bueno con …”

La cuestión es que el campo psíquico en el que vivimos es un elemento a tener en cuenta para poder mejorar o superar este trastorno.

Pensemos en alguien que todo su mundo gira entorno a la familia, o a la relación con los padres o con uno de ellos, o con las convenciones morales de un entorno pequeño y ultraconservador, o con creencias supersticiosas vinculadas con alguna religión, con una idea preconcebida de cómo es él o ella y con escasas posibilidades de superación, o con una continuidad de conducta respecto a lo que hicieron sus antecesores. Podríamos añadir un sinfín de creencias que, por sí solas, sin ningún tipo de padecimiento mental, ya provocarían un estado permanente de infelicidad.

Es por ello que una de las estrategias a seguir para el paciente es la de abrirles un mundo de posibilidades que conecten con su personalidad, con su esencia y con su potencialidad.

Vivir en un universo pequeño sin tener en cuenta las posibilidades que ofrece la existencia, -diferentes para cada uno de nosotros, pero, sin duda, siempre más amplias de lo que creemos- es, de algún modo, una condena de cronicidad de lo que nos sucede.

 

Es por ello que en lugar de estar “picando una y otra vez sobre la misma piedra”, es decir insistir en el síntoma, lo más importante es crear un “espacio interior” estimulante y extenso en el que el contenido obsesivo pueda ir perdiendo peso, diluyéndose, debido a dos razones fundamentales:

  • la activación del instinto y de emociones positivas 
  • la apertura a nuevas posibilidades vitales 

 

Esto es algo que se puede trabajar terapéuticamente, también con la ayuda de actividades externas pactadas con el paciente (algún tipo de deporte, de función creativa, etc.) y que, en una  mayoría de casos, si se persevera, puede ayudar mucho en la consecución del objetivo terapéutico.

Un apunte más para finalizar. La medicación (recetada por un psiquiatra) es, en la mayoría de casos, necesaria en las primeras fases de la terapia, personalmente creo en un plan de choque (especialmente para los casos graves), para luego ir modulando y reduciendo progresivamente a medida que el tratamiento psicológico funciona.

www.damianruiz.eu

 

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